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23 de enero de 2011
14 de enero de 2011
El regreso de un corredor de fondo
No ha dicho esta boca es mía, de la suya hasta el momento (lo hará el lunes) no conocemos confirmación alguna, en todo caso han sido filtraciones, rumores, especulaciones y sobre todo comentarios de calle y de medios de comunicación, sin embargo en escasamente diez días revolotea por toda la ciudad cual ave fénix. Paradójicamente a él se le conoce por recorrer al alba su ciudad, al tiempo que toma nota de los aspectos y circunstancias que hay que corregir, y en muchísimos casos motivos para comenzar el despacho de su larga jornada laboral/municipal.
Una ciudad que pasa por tantas dificultades, la carencia de autoestima la hace más reflexiva, no tiene que compararse más que consigo misma, para ver la diferencia (Jerez antes y lo que es ahora) y claro tiene fresca en su memoria como escasamente hace una década liderábamos las capitales que pujaban por el futuro, en una Andalucía que no destacaba con respecto al resto del Estado. Jerez necesita sentir orgullo de su pasado e ilusión en el futuro, como dice el himno de Andalucía “Volver a ser lo que fuimos”, mirar hacia ayer para proyectar el mañana.
Claro que no será fácil, tampoco para él (para nadie), pero a él se le exigirá más que a nadie, ya transformó una vez la ciudad (hizo la ciudad), de ahí las expectativas que está despertando aún sin haber dicho nada. Yo le reconozco experiencia, capacidad, trabajo, firmeza e ilusión, y eso es lo que la Jerez necesita.
Ahora tiene que reconquistar la confianza de los jerezanos y jerezanas y después… después Jerez trabajará con confianza e ilusión su futuro.
9 de enero de 2011
Acorralado
Es obvio que fumar mata. Pero no más que el alcohol, la afición por la velocidad, la grasa de cerdo o los bombones belgas. Todo es cuestión de medida y de gestión inteligente de la propia estupidez. Es deseable que un vicio tan absurdo desaparezca; pero no a costa de que el Estado entre a saco en nuestras vidas privadas. La nueva ley antitabaco, de cuya bondad formal no tengo por qué dudar, me parece, al tiempo, descaradamente hipócrita, vergonzosamente populista y, en algunos extremos, francamente peligrosa.
De la incoherencia, baste reiterar un dato conocido: es el propio Estado quien recauda miles de millones por un hábito que después persigue y castiga. Oiga, si los que gobiernan creen tan dañina la tontería del humo, prohíbanla sin más. Está en sus manos: cierren los estancos, manden al paro a cuantos se dedican al negocio del asqueroso producto y busquen nuevas fuentes de ingreso menos "sucias". ¿Qué eso se intentó -a la funesta Ley Seca me remito- y no funcionó? Pues échenle más talento y menos cinismo.
Sobre lo que está detrás de la espectacular medida, costará convencerme de que no acabe siendo el enésimo ejemplo de ese buenísimo, estéril pero rentable, tan del gusto de la progresía mandante. Ya que no se acierta en casi nada, vayamos a lo fácil. ¿Que hay una mayoría de votantes a los que el gesto agrada? Hagámoslo y rentabilicemos la fabulosa -y accesoria- conquista. Ojalá le pusieran igual fe e idéntico empeño a la solución de los gravísimos problemas de un país que se nos va, eso sí, con los pulmones limpios, al mismísimo carajo.
En cuanto al método, aquí mis objeciones son innegociables. Es despótico, autoritario y no tiene explicación el impedir, a quien quiera, fumar en un lugar cerrado especialmente habilitado para ello. Atenta contra la libertad individual, introduce el capricho como criterio normativo e instaura un paternalismo estatal inaceptable en una sociedad que se dice democráticamente madura. Como tampoco es admisible el fomento de la delación. La denuncia anónima priva al denunciado de un derecho básico: el de conocer la identidad de su denunciante y así, si es el caso, poder alegar motivos espurios por su parte. Si de lo que se trata es de que nos vigilemos unos a otros y de que se salden cuentas personales por tan facilísima vía, les recuerdo cómo terminaron experimentos históricos parecidos.
Fumo. Soy imbécil, aunque no por ello menos respetable. También soy varón, conservador y católico. Cuatro circunstancias que me convierten en un infame peligroso al que se puede insultar, vejar y sancionar impunemente. En un ciudadano que empieza a sentirse acorralado en este país suyo en el que sobran inútiles, memos, iluminados y truhanes y falta, cada día más, el verdadero aire. Ése por el que otrora luchamos y que hoy tan aplaudida y habilidosamente nos roban.
Rafael Padilla (Publicado en Diario de Jerez)
* Reproduzco este articulo de Rafael porque excepto en alguna autocalificación (último parafo), me identifico totalmente con su reflexión.
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